Lo que aprendí intentando que una inteligencia artificial
enseñara como un buen profesor — y fracasando 11 veces.
Ernesto Butto · Skill Chamber
Habla mejor que muchos nativos. Conjuga sin fallo, conoce el subjuntivo,
traduce refranes. Eso está resuelto.
¿Sabe enseñarlo?
Esto es lo que escribo en ChatGPT, tal cual:
(nivel A2-B1 · el estudiante lo escribió así)
«Habían» → Había. Haber impersonal no se pluraliza. Lo ve cualquier profesor — y ChatGPT también, a la primera.
1 · Reescribe la frase entera — el alumno no llega a notar nada.
2 · Suelta la regla con jerga: «"muchas personas" no es el sujeto del verbo, sino su complemento».
3 · Y una lista de ejemplos ✅/❌ que nadie pidió.
No es que no vea los errores. Es que no sabe enseñarlos.
Nosotros dábamos por error «comimos tapas todos los días» (hábito → comíamos). Se la enseñamos a Fernando Pérez Cos y nos frenó: «es defendible» — el viaje entero contado como bloque cerrado.
¿Y ChatGPT? Cambió comimos → tomamos — estilo que nadie pidió — y bendijo el resto: «lo demás está bien». Ni detectó que hubiera una decisión que tomar.
Decidir qué es un error ya exige criterio de profesor. Dos profesores pueden debatirlo; la IA ni vio la pregunta.
Ese «lo demás está bien» no es un despiste: es el entrenamiento. Y vuestro alumno le habla justo así — inseguro, buscando aprobación. Para ese caso, la ciencia trae malas noticias:
Ibrahim, Hafner & Rocher · Oxford Internet Institute (2025) · arXiv:2507.21919
«Entrenar a los modelos de lenguaje para ser cálidos y empáticos los vuelve menos fiables y más aduladores»
Traducido: no la entrenaron para enseñar. La entrenaron para caerte bien.
Y «error» aquí no es sonar frío: es contradecir una respuesta correcta conocida — validar la frase que está mal. Les pasa a los 5 modelos que midieron.
Inseguro y convencido de que su frase está bien: las dos condiciones que el estudio midió como las peores. Es decir, un alumno de idiomas.
No son maldad. Vienen así de serie.
Hace dos papeles con vuestro alumno — corrector y compañero de conversación. Los defectos de serie, tres:
El «¡muy bien!» a todo, por no incomodar. A las 3 semanas, el error está fosilizado.
Le pides A1 y a los 8 turnos va en subjuntivo y subordinadas. El alumno se pierde.
Te suelta la regla con jerga — lo acabáis de ver en directo. Nadie aprende así.
«Le importa el progreso real del alumno, no su comodidad momentánea. Una respuesta cálida a un error es una corrección honesta y específica dicha sin frialdad — no un acuerdo.»
Respaldo revisado por pares: Anthropic, «Hacia la comprensión de la adulación en los modelos de lenguaje» (ICLR 2024) — el entrenamiento para «caer bien» produce, sistemáticamente, acuerdo con afirmaciones incorrectas.
«Habla en nivel A1.»
Las etiquetas MCER derivan tanto que, al final del diálogo, A1 y B2 son estadísticamente indistinguibles.
«Solo presente e indefinido. Sin subjuntivo. Sin subordinadas. Frases de máximo 8 palabras. Verbos: ser, estar, tener, ir, querer, gustar…»
Un límite verificable es un ancla; una etiqueta abstracta, no.
Palabras por réplica de nuestra IA de conversación, simulación real (julio 2026). Techo para principiante: 14 palabras por frase. En el turno 3 ya lo supera; del 4 en adelante, monólogo. La deriva no es teoría: es la tendencia natural de la máquina.
Esto no lo inventé yo: lo destilé de 262 correcciones reales de Fernando Pérez Cos (profesor de español, thespanishcourse.com) a lo largo de 4 años — y lo crucé con la investigación en adquisición de lenguas.
Su instinto y los papers dicen lo mismo: cuatro años de aula llegaron solos a donde la investigación tardó décadas.
De esas 262 correcciones: un alumno C1 (anónimo) escribió esto en un texto argumentativo.
«…pero al final el propietario tiene derecho de decidir si obtiene el permiso…»
Reprodujo el texto entero, resaltó la frase en amarillo… y no dijo la regla. El alumno lo nota, lo piensa, se autocorrige: derecho a decidir. Solo se adquiere lo que se nota.
Te reescribe el párrafo con la preposición ya corregida — el alumno no llega a notar nada — o te suelta un párrafo de regla gramatical.
La respuesta (para nosotros): «derecho» pide la preposición «a» ante lo que se tiene derecho a hacer — derecho a decidir, como «derecho a votar» o «derecho a la educación». El alumno puso «derecho de»: calco del inglés right of deciding. Correcto: «…tiene derecho a decidir si obtiene el permiso».
Su sistema, estable durante 4 años: rojo = error (836) · azul = voz del profesor (259) · amarillo = «fíjate aquí» (202). El color dirige la atención; el silencio hace pensar.
Lo mismo, pero por dentro: domar la IA que habla con el alumno, no la que lo corrige.
Escena: contar una inmersión de buceo a un alumno principiante. Réplicas reales de la simulación (traducidas del inglés).
«El buceo fue profundo y los peces eran brillantes. ¿Y tú qué viste?»
Métricas perfectas. Veredicto de la prueba con personas: «parece alguien que no quiere hablar conmigo».
«Vi coral. ¡Era enorme!» (6 palabras)
Cálido… y cortante. Aprendimos que la longitud ES calidez: 6 palabras se perciben como desinterés.
«A los peces payaso les encantan los bichitos de mar y las algas — los vi correteando por el coral buscando comida todo el rato.» (21 palabras)
Le pedimos «apunta al extremo superior»… y obedeció de más. A un principiante.
«¡Sí! Peces payaso naranjas y amarillos, pequeñitos — ¡eran rapidísimos y juguetones!» (13 palabras)
Calidez + longitud de conversación real. 11 iteraciones para llegar aquí.
Tardé 11 iteraciones y varios papers en enseñarle algo que vosotros hacéis por instinto.
Detrás de esa frase: más de 100 conversaciones simuladas y media docena de modelos de IA distintos, de ChatGPT y Gemini a modelos abiertos.
Abrid ChatGPT, Gemini o Claude en el móvil o el portátil.
Vais a vivir mis 11 iteraciones en 3 rondas.
«Ayer estoy muy cansada porque trabajo mucho toda la semana en el restaurante.»
Primero, corregidla vosotros — 30 s, en la cabeza o en papel. Guardad vuestra corrección. Aún mejor: probad con una frase real de un alumno vuestro.
Que la IA corrija como corregiríais vosotros
Escribe lo mínimo:
¿Qué pasa? Corrector frío, o adulador. Se parece a vuestra peor corrección.
Añade:
¿Qué pasa? Mejor tono… pero quizá se pone técnico o pierde el foco.
Añade:
¿Qué pasa? Converge hacia un buen profesor.
ChatGPT: corrector frío — lista de cambios y una corrección de estilo que nadie pidió. Gemini: dos errores graves y remata con «¡Muy buen trabajo!». Ojo: los dos VEN los errores. Lo que no saben es enseñarlos.
El tono mejora en ambos. Pero ChatGPT te regala un pluscuamperfecto que nadie pidió, y Gemini monta un «Análisis de tus errores» con consejo final. Honestos, sí. Profesores, todavía no.
Un solo error. Citan a la alumna («Ayer estoy»). Sin jerga. Pregunta cálida final. Y fijaos en la divergencia: ChatGPT corrige en explícito; Gemini elicita — invita a reescribir sin dar la solución. Dos escuelas con 30 años de investigación detrás: vuestro prompt elige cuál. Mismo modelo que hace 10 minutos — solo cambió el prompt.
Compartid vuestro mejor prompt. Veamos las diferencias.
El trabajo nunca fue la IA. Fue saber qué pedirle.
Y eso ya lo sabéis — porque sois profesores.
Al corregir «Ayer estoy muy cansada porque trabajo…» en la sala, cada profesor eligió un pasado distinto — y ninguno se equivocó:
…porque había trabajado mucho toda la semana.
pluscuamperfecto — el pasado del pasado
…porque trabajé mucho toda la semana.
indefinido — la semana como bloque cerrado
Fernando, de primeras: «…porque he trabajado mucho toda la semana» — pretérito perfecto, si la semana aún no ha cerrado.
Decidir cuál enseñar a ESTE alumno es criterio de profesor. La IA no puede tomar esa decisión por vosotros — vosotros sí.
Julio 2026: anclamos nuestro evaluador al MCER para que corrija el error que más importa al nivel real del alumno — leído de su conversación, no de una etiqueta.
El alumno escribió «Eres una mujer, ¿no?» — correcto y natural. El evaluador le pedía reformularlo a la forma del ejercicio… y se saltó un error real.
Valida la forma correcta y caza el error de verdad: «Me prefiero…» → «Prefiero…», citando sus palabras. 7 de 7 corridas limpias en la conversación que antes fallaba.
El propio MCER lo avisa: la imprecisión aumenta en torno a B1, justo cuando el alumno empieza a arriesgar. Castigar estructuras por encima de su nivel es castigar el aprendizaje.
Para corregir y conversar, los modelos gratis bastan si el prompt es bueno. Lo caro solo compensa cuando necesitas que razone — programar, comparar documentos complejos. Enseñar idiomas no es ese caso.
Guarda tus reglas en un documento fijo (una «skill») que la IA lea en cada conversación. Lo afinas una vez y se comporta como tú quieres a partir de ahí. Inversión de alto retorno.
Tu prompt es portable: si mañana cierra una, lo pegas en otra, lo ajustas un poco y tienes lo mismo. El valor está en tu criterio escrito, no en la marca.
Funciona muchas veces y de vez en cuando falla. Es normal: se prueba con varios casos y se ajusta poco a poco. Nadie acierta siempre a la primera.
Sabe hablarlo. Pero enseñar no es hablar bien:
Eso no está en el modelo. Está en vosotros.
Vuestro criterio es el prompt que a la IA le falta.
Gracias.
Ernesto Butto · Skill Chamber · práctica de conversación con IA para escuelas de idiomas
Los 3 prompts para copiar, la plantilla final y la ciencia detrás de cada regla — en una hoja, lista para repetir el experimento en vuestra escuela.
Si queréis ver este criterio vivo, con vuestros alumnos, pedidnos una intro — a nosotros o a Fernando, que ya lo usa con los suyos.
Ernesto Butto · ernesto@skillchamber.com
Adam Giles · adam@skillchamber.com
Skill Chamber — práctica de conversación con IA para escuelas de idiomas
La plantilla final lista para tu escuela y la ciencia detrás de cada regla están en la hoja del taller (PDF).
Ibrahim, Hafner & Rocher · Oxford Internet Institute (2025) · arXiv:2507.21919 — «entrenar modelos para ser cálidos los vuelve menos fiables y más aduladores». Es un preprint, pero medido en 5 modelos; el mecanismo lo corrobora Anthropic, Towards Understanding Sycophancy (ICLR 2024).
Citar las palabras del alumno → Noticing Hypothesis (Schmidt 1990) + realce del input (Sharwood Smith 1993). Terminar con calidez → filtro afectivo bajo (Krashen): la ansiedad bloquea el aprendizaje.
El método de corrección que inspiró el prompt: Fernando Pérez Cos · thespanishcourse.com — resaltar el error de más impacto, sin sermón, dejando que el alumno lo note y se autocorrija.